jueves, 24 de septiembre de 2020

Deporte sí, siempre. Y ahora, más.

Mantener el cuerpo sano es nuestro deber. De lo contrario, no podremos preservar nuestra mente fuerte y clara. – Buddha

Hoy hemos recibido en uno de los chats de amigos deportistas de los que participo la triste noticia de un conocido deportista que al parecer ha decido apearse voluntariamente de este viaje que es la vida.

La reflexión que voy a plasmar seguramente no tenga que ver con su caso, o sí, pero en cualquier caso me ha dado pie a reflexionar sobre los tiempos que estamos viviendo y los beneficios del actualmente maltratado y casi denostado deporte que tantos beneficios nos reporta.

Está científicamente comprobado y a estas alturas nadie discute de los beneficios físicos directos que el deporte genera en nuestro cuerpo y organismo. Haciendo deporte generamos hormonas como las endorfinas que nos hacen sentirnos mejor y al mismo tiempo desencadenamos fenómenos fisiológicos que hacen que nuestros niveles vitales estén más equilibrados y repercutan en un directo efecto de bienestar. El deporte, bien hecho, mejora el sistema inmunitario, ahí es nada en los tiempos que corren.
Si hablo sin propiedad, lo siento, espero no incurrir en errores o utilizar términos incorrectos.

Pero además de estos parabienes físicos y fisiológicos que como digo, ya nadie discute, hay un componente diría que psicológico que nos hace sentirnos bien.
Corren tiempos duros, cualquier crisis económica o social nos lleva a muchos individuos a vivir experiencias duras en la sociedad de consumo en la que vivimos. Incertidumbre laboral, precariedad económica, crispación política, pobreza de valores, etc... nos pueden llevar cuesta abajo en la dirección de un llámalo "momento anímico bajo" o llámalo "antesala de un estado depresivo".

Cuando estamos inmersos en este punto o en dirección al mismo el deporte es la más accesible y sana terapia que nos puede echar una mano.
El deporte nos hace a todos iguales, una vez nos calzamos unas zapatillas por ejemplo ya no hay deportistas de izquierdas ni de derechas. No hay clases altas ni bajas, no hay jefes ni empleados, no hay parados ni trabajadores en activo, sólo una distancia y tu propio cuerpo.

Cuando estamos haciendo ejercicio tenemos un lugar en el mundo, encontramos un objetivo, una tribu, una especie de la que formar parte e incluso dependiendo de tus capacidades puedes ser la persona menos cualificada del mundo en lo profesional pero un gran líder en lo deportivo, todo es posible.

A día de hoy, y en cierto modo en comprensible, mucha gente que vive con cierta intensidad el mundo del deporte se ha quedado sin carreras, sin objetivos y por lo tanto sin motivación por entrenar y seguir haciendo deporte.
Pero poniendo en una balanza los beneficios del deporte, físicos y psicológicos y el riesgo moderado o muy moderado de contagio, casi nulo, si  la organización hace bien las cosas, creo que si las características de las pruebas y eventos hacen posible celebrarlo habría que animar a las organizaciones a tirar para adelante en vez de estar poniendo trabas o publicando críticas muchas veces egoístas desde el sofá o desde una posición laboral cómoda y segura. Se está dando más credibilidad a cualquier otro sector económico o industrial antes que a la industria del ocio y el entretenimiento con todo el beneficio que reporta a la salud física y mental, no es justo.

Esto, por su puesto, es una generalidad, hay gente que necesita de carreras, por su estilo de entender el deporte y otras que no, y también hay pruebas que por masivo volumen o internacionalidad pues no es posible celebrarlo en esas condiciones, aunque se les podría ayudar a hacerlo de otra forma. La crítica destructiva no vale para nada.
Pero me duele ver como el deporte en particular, y no estoy hablando de fútbol, se ve tan denostado, criticado y casi perseguido cuando debería ser lo contrario, me duele la sociedad.







miércoles, 24 de junio de 2020

RETO Pamplona - Bisaurín - Pamplona





Aunque solo sea por llevar la contraria voy a daros la bienvenida a la NUEVA ANORMALIDAD. Lo único que cambia es que antes teníamos una y ahora tenemos otra.

El último mes ha sido como para ponerse a pensar del tiempo que echamos a perder sin materializar nuestras ilusiones y a este reto de venirme al Bisaurín en bici desde Pamplona le tenía ganas desde hace tiempo.

Si Kilian Jornet decía que tenía una lista con sueños por cumplir, yo también tengo la mía y este lo tenía que tachar. 
Normalmente para estas fechas, por trabajo, no suelo estar andando en bici de carretera pero esta vez se ha dado el caso y he querido darle una oportunidad a este reto.

Os invito a pasaros por LA PREVIA que escribí el día anterior para poneros "en canción", ahora vamos al ajo.

El reto comenzaba el 22 de Junio, primera fecha "entre semana" tras la cancelación del estado de alarma y lo hacía a las 05:15 de la mañana. Con todo ya casi listo y preparado solo queda desayunar y salir puntual a las 06:00, la hora a la que había calculado que ya se podía salir a rodar sin tener que llevar iluminación artificial.

Los primeros kilómetros son de hacer las cosas bien, de asegurarse que todo está en su sitio, de ir avanzando y de no cometer ningún error demasiado pronto.

La media es buena, allá por el km. 40 llevaba casi una media de 30 kms./h. cuando esperaba andar por 25 pero sé que llegará el momento de bajarla conformen vaya llegando al destino.
Paradita a por agua en el último pueblo navarro, Yesa, y pa´lante!


El día avanza, la temperatura sube, el tráfico es escaso y me adelantan bien. Tengo que dar las gracias (Aunque no debería) a todos los conductores que me adelantaron por haber tenido este respeto. Pero también quiero acordarme de todos los / las ciclistas, que son padres, hijos, maridos, mujeres, amigos, nietos, etc... que pierden la vida cada año en la carretera por la imprudencia de algún conductor.



Por fin veo la silueta de los Pirineos recortando el horizonte a contraluz y al poco rato tengo enfrente a la mole del Bisaurín, mi objetivo. Tenerlo a vista es una motivación, me parece increíble que en un rato vaya a estar pisando su cima.



Los kilómetros caen según lo previsto pero los metros de desnivel empiezan a dispararse y las últimas rampas antes del refugio me obligan a dar lo mejor de mí. Ya hace mucho calor y el peso del porta-equipaje sin ser extremo no ayuda nada.

No sin esfuerzo llego a Lizara y constato que efectivamente, los previstos 1500 metros de desnivel se me han ido hasta poco más de 1900.


Ya en un marco incomparable me cambio de ropa y saludo a los guardas del refugio, soy el primer cliente tras el confinamiento. Les pido que me guarden la bici y hacen hueco en la sala de calderas. Gracias!

Una vez cambiado salgo para el Bisaurín, es una subida que conozco muy bien y esto es algo que siempre ayuda.
Entre saludar en el refugio, cambiarme de ropa y coger agua he descansado un rato y la verdad es que salgo rápido, más rápido de lo previsto y pronto llego al collado del Foratón adelantando a dos parejas por el camino que alucinan de haberme visto llegar en bici.

Allí no se puede parar mucho, el sol aprieta y me veo rodeado de moscas, avispas y demás fauna invertebrada, para arriba.

La subida es algo más de un kilómetro vertical, poco más de 1200 metros positivos.
Herboso y erosionado en un principio y más rocoso y técnico casi al final para llegar a la cima más tendido, las patas se quejan algo y la altura no ayuda a recuperar con tanta facilidad.

Finalmente cima, que contento estoy, una vez más aquí. Veo que la misma de alguna manera se está convirtiendo en una pequeña escombrera pues cada monumento que alguien pone otro lo rompe y los restos quedan ahí, tendríamos que hacérnoslo mirar ¿no?


Paso un rato en la cima entre videos, fotos, lives y sobretodo leyendo vuestras decenas de mensajes de apoyo. Os digo de verdad que me vinieron genial, sin ellos habría sido otro cantar.

En este punto cambio el chip, a partir de ahora hay que gestionar las fuerzas y las energías que quedan para poder volver a casa. Bajo rápido pero sin cargarme demasiado las piernas, los cuádriceps son clave en un reto de este estilo, el motor debiera aguantarlo todo.

Llego al refugio, y me pido una bebida mientras empiezo a cambiarme de ropa de nuevo. No os penséis que en los refugios, por muy en el cu** del mundo que estén, no se siguen normativa post-covid. No olvidéis vuestras mascarillas e informaros de los protocolos.


Tras este descanso para abajo. Los primeros kilómetros son favorables y físicamente no deberían pasar factura pero hay que tener en cuenta dos factores, el calor, con el consiguiente peligro de deshidratación y que estamos sobre un vehículo muy frágil que se lanza a muchos kilómetros por hora sobre carreteras de montaña (gravilla, agujeros, animales, etc..) ojo!

Volando llego de vuelta a Puente la reina de Jaca, hace rato que el termómetro de mi Suunto 9 marca 32 grados y hay que buscar agua como sea. Tras rehidratarme salgo para casa jaleado por el característico canto de las chicharras tan propio de los tórridos días de calor.


Este tramo se rueda bien, hay poco tráfico y casi todas las subidas se hacen "a plato" pero estoy quemándome vivo, mis manos y brazos brillan reflectando el sol.
Todavía no he encontrado una crema foto-protectora que aguante una sudoración propia de una actividad tan intensa y que al mismo tiempo deje a la piel transpirar que es lo que necesito.

Intento fallido de coger agua en "Venta Carrica" así que gestionando hasta de nuevo Yesa donde "me doy a la bebida" y me mentalizo en que me quedan 2 subidas principales: El puerto a Liédena y luego Loiti.

Haber entrado ya de vuelta a Navarra debo reconocer que es un golpe de moral. Camino de vuelta iba pensando en que todo kilómetro que avanzara sería un kilómetro menos que tendrían que conducir para venir a rescatarme si hiciera falta.

La temperatura poco a poco va bajando, andará ya por 29 y aunque no parezca mucho cambio... se nota!

Cojo agua en al gasolinera de Liédena, bastante sucio y asquerosillo corner, la verdad, pero cuando tienes sed aquello es un Oasis (no pienses, bebe), vamos a por la última subida principal, luego el resto serán repechos.

Corono Loiti buscando fuentes a los lados y a 20 kms. del objetivo, pasado Abínzano, en ese repecho tras la rotonda llega de frente mi amigo Pablo Aguirre que ha salido desde Pamplona a mi encuentro, muchas gracias amigo! Ahora acompañado todo se hace más ameno, sopla un poco el aire y me ofrece su rueda pero fiel a mi autosuficiencia y viendo que casi lo tengo decido no cogerla y continuamos paralelos hasta Pamplona con una nueva parada técnica
 en Monreal para beber, a estas alturas no dejas una fuente sin catar.

No sin esfuerzo y ya con algún achaque un poco menor, rodamos ya junto a la sierra de Tajonar, todavía puedo mover el 53 y conozco cada rampa hasta mi casa, gestión porque esto lo tenemos!


Última rampa, últimos giros, me despido de Pablo, enfilo mi avenida y llamo a casa para avisar que llego, que alegría!!

Una aventura que nunca olvidaré, os digo de verdad que no confiaba 100% en poder realizarla pero si algo me gusta de los retos es eso, que reten. Hoy en día vamos a los sitios con todo demasiado estudiado y entrenado, casi no hay margen para el error y la esencia o el origen de la mayoría de las carreras de montaña es que nacieron de un "no hay h***s" y a mis ese rollo me mola!

Hasta aquí la crónica, espero os haya resultado interesante. Me consta, porque me lo habéis dicho, que muchos de vosotros estáis ahora planteándoos cosas similares. Ánimo pues y mucha suerte, no dejéis para mañana lo que podáis hacer hoy porque igual mañana quieres y no puedes.

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Muchos me estáis preguntando por privado detalles del material que llevaba, os lo cuento por si pudiera serviros de ayuda.

Material de Trail:

Para elegir este material tiré mucho de báscula en casa para intentar llevar lo más ligero dado que hay que cargarlo como peso muerto durante la mayor parte del tiempo.

- Zapatillas: Salomon S/Lab Sense Ultra

- Mochila: Salomon S/Lab Sense Ultra 8

- Camiseta y pantalón: Salomon Sense Ultra y Salomon Sense Pro

- Calcetines: Marca blanca. Los mismos para las dos actividades.

- Gorra: Fundamental (Funda - mental) blanquita y fresca.


Material ciclismo:

- Bici: Orbea Orca 2011 full Campagnolo Super Record 11v. Platos 53x39 y piñonera 11x27

- Backpack: Una Topeak que me dejó el gran ultrafondista navarro Carlos Burguete. ¡Gracias Carlos! Es buen sistema para no llevar mochila. Se balancea lateralmente pero tampoco percibí que fuera un perjuicio, es más, pensaba que me empujaba como si de una cola de tiburón se tratara, jajajaja!

Nutrición:

- Cápsulas sales 226ers, cápsulas cafeína Prozis, geles varios que no tomé ni uno.
- Un sobre de recovery Tailwind.
- Pastillas efervescentes de electrolitos SIS Cola y PowerBar Apple.
- Galletas y gominolas Stinger que tampoco tome.
- 8 dátiles que volvieron 3.
- y.....un bocadillo de tortilla de patata!

Material común:

- Reloj Suunto 9 Baro. Con su batería da para dos retos como este. A ver si pronto puedo compartiros la Suunto Movie.

- Multiherramientas para posibles averías.

- Material vario de reparación: Tronchacadenas, bomba de aire, bridas, cinta adhesiva, 2 cámaras, válvulas, etc....

- Cargador de móvil, cartera, EPI....

- Gafas de sol: Unas ligeritas que me encontré hace años, ni sé la marca.

- Opté por Chaleco wind stopper + Manguitos en vez de chubasquero estudiada la meteo y por versatilidad.

Como veis, todo suma y suma peso de verdad, andar con backpack no es como andar sin backpack, tomad nota.