domingo, 17 de diciembre de 2023

Mi UTMB 2023

Ya han pasado tres meses desde que tuviera la suerte, o el oficio, de cruzar el famoso arco de meta del UTMB situado al final del más famoso parche de brea del trail, frente al ayuntamiento de Chamonix y justo a la entrada de la plaza du Triangle de l´Amité. 

Y aunque esté empezando por el final lo justo es remontarse al inicio.
Aunque hay muchas "mecas" del trail (lo de correr por el monte) esta lo ha sido para mi y todo empezó hace diez años, en 2013, cuando corrí mi primera carrera larga por montaña. Aquella primera edición de La Vuelta al Aneto, que se corría en sentido contrario al actual y con algunos cambios en el recorrido y la distancia.

Crónica de aquella épica vuelta hace ya diez años.

Para los que no sepáis de que estoy hablando:
¿Qué es el UTMB?
UTMB son las siglas de Ultra Trail de Mont Blanc, un recorrido de montaña que rodea una de las montañas más icónicas del mundo, el Mont Blanc (4.807 mts). Un recorrido de aproximadamente 180 kilómetros, 10.000 metros positivos y 10.000 negativos. Muy recomendable para hacer por etapas y que desde hace 20 años se celebra en formato "carrera" para hacerlo del tirón atravesando tres países, Francia, Italia y Suiza.

Mapa del recorrido circular atravesando FR, ITA y SUI


Perfil del recorrido con 10.000 metros positivos y 10.000 negativos.

Vamos a ello. Diría que poco a poco, pero mentiría, te introduces en la atmósfera "ultrera" y pronto, muy pronto, se te graban cuatro letras a fuego en la mente -> UTMB. 
Yo venía ya de un idilio con el "monte blanco" y sus montañas y epopeyas alpinísticas, así que no me costó nada subirme al carro de querer correrla. Tengo cantidad de libros repletos de historias y croquis de las vías de aquellos escaladores pioneros. Es quizá el macizo montañoso más famoso del mundo y cuna de un deporte que nos ha forjado como personas por lo tanto es muy natural el querer abarcarlo (o abrazarlo) si no es por etapas, del tirón. 

Es muy manido el criticar a su organización y muy lícito el no querer correrla, pero ni voy a sentarme a cenar con los organizadores ni tengo ganas de dejar este mundo sin haberlo intentado recorrer así que pronto nos pusimos a perseguir "la clasificación". Siempre he dicho que si no existiera el UTMB, habría que inventarlo, son las 100 millas con más lógica que te puedas encontrar, un recorrido natural repleto de alicientes.

Esta "clasificación", antes, a la vieja usanza, tenía bastante sentido, de hecho trataba de acreditar que llegabas con una experiencia suficiente para afrontar un reto de estas dimensiones. Lo malo de aquello, aunque lógico, es que estos "puntos adquiridos" tenían una fecha de caducidad y a mi una lesión vertebral me impidió disfrutar de mi primer "match ball" en Chamonix en 2017 con lo que tuve que empezar "de cero" y no tuve otra oportunidad hasta el 2021 donde por fin "me pinché" el dorsal pero donde pequé de debutante en la distancia y donde la resiliencia que me llevaba a todas las metas en carreras de 100kms no fue suficiente. Un duro aprendizaje, pero un aprendizaje.

Crónica de aquella fallida UTMB de 2021

Durante 2021

"Derrotado" en 2021 tras retirarme.


Reseteo mental y renovación de votos ¿Qué sería de un deportista de resistencia si se rindiera? Vamos a por otro ciclo. 

Habiéndome puesto manos a la obra volví a tener una nueva oportunidad y en enero de este año me dieron la noticia de que volvía a tener un dorsal a mi nombre para sacarme la espina y tratar de cerrar un ciclo.

¿Qué es lo primero que hay que hacer cuando alguien obtiene un mal resultado? Sentarse a analizar hasta encontrar las razones. No hay nada peor que no saber, y digo saber. Cuales fueron las acciones y circunstancias que te llevaron a abandonar. Analizados los puntos débiles y los fallos solo quedaba trabajarlos, que no es poco.
¿Entrenaste más? No, definitivamente. Aprendí que la forma física es "el 25% de la preparación". Que hay muchos más factores que te pueden "llevar al hoyo" y que hay que vigilar y cuidad. De aqui viene lo de tener "oficio". 

Llegas a tope de forma, mejor entrenado que nunca y:
- Te pasas de ritmo = al hoyo
- No comes apropiadamente = al hoyo
- Estrenas material no entrenado = al hoyo
- No te hidratas correctamente (mineralización incluida) = al hoyo
- Pierdes el control del sueño = al hoyo.
Y así un largo etcétera...

Es por eso que he aprendido donde está el famoso "motor" del que se habla cuando se habla de los deportistas. Para mi, desde ahora, en carreras de larga distancia que requieran avituallarse, el motor es el estómago, no el corazón ni los músculos. 
Si no eres capaz de ingerir comida (Carburante) y de digerir y transportar ese alimento (Gasolina) al organismo la cosa no acaba funcionando. ¿Qué son para mi ahora los corredores élite de cien millas? ¿Máquinas de correr? No, máquinas de comer y asimilar nutrientes en condiciones extremas.

Con este know-how, y por su puesto entreno, llegamos el día 1 de septiembre a la salida, envuelto en dudas y con el ánimo en una montaña rusa. A ratos me comía el mundo, a ratos lo veía imposible.
Solo había una manera de llegar a la meta, procurar hacer bien las cosas, tirar de método y asi lo hicimos.

Unas dos horas antes de la salida nos presentamos en la famosa Place du Triangle bajo un sol de justicia. Suelo de granito,  poco espacio, nada de sombra y centenares de corredores vestidos ya listos para "la batalla". Acompañantes, medios, público agolpado y  miembros de la organización. Los ojos del mundo del trail a  nivel mundial están puestos aquí y ahora, se nota. Los speakers calientan el ambiente y buscamos compañía cómplice. Rostros serios, se nos viene una oportunidad de la que se dan pocas en la vida, responsabilidad con uno mismo.

Llega el momento, nos levantamos, gritan los speaker, comienzan los himnos y la música oficial, los pelos de punta, nos deseamos suerte como el que da "la paz en misa" y miramos al cielo. Cuenta atrás y al principio andando y luego trotando cruzamos la línea de salida, chocamos manos con amigos allí apostados y enfilamos los primeros metros. Chamonix está a reventar, los ánimos de los miles y miles de aficionados que se agolpan en los laterales conforman un pasillo kilométrico. Miles y miles de manos buscan chocar la tuya, intento aislarme y concentrarme pero es algo imposible y merece la pena ser vivido, se me hace un nudo en la garganta y antes de haber recorrido el primer kilómetro ya se han escapado varias lágrimas, que fuerte, gracias a todos los que allí os agolpasteis para darnos ánimos.

Salida! A ver si me ves (sobre el logo)


El pasillo de gente dura varios kilómetros pero poco a poco empieza a haber más huecos y vamos metiéndonos en materia. Al paso por el camping donde llevamos alojados una semana este año sí me paro sin reparo y saludo a mi familia, no perder segundos en corresponderles en una carrera que te va a llevar casi dos dias no tiene pies ni cabeza, prisa mata.

Venga, vamos, seguimos saludando a amigos y conocidos repartidos por el camino aunque poco a poco vamos ya metiéndonos en harina. Mi primer reto, no dejarme las piernas en la bajada de Le Delevret como en 2021, arranco ese bajadón protegiendo cuádriceps con un ritmo llevadero y usando los bastones. Llegamos a Saint Gerváis y tiene pinta de que lo hemos conseguido, hidratando, comiendo, tomando sales, es importante hacer bien las cosas desde el principio, ya habrá tiempo para perder la concentración, ahora estando "frescos" no tendríamos perdón.

Mi segunda misión "no agobiarme en Les Contamines" vestirme para la noche y no mirar el crono, oficio! Guarda, que el que guarda, tiene. Misión cumplida, gracias a Jose Luis Sobrino y a Juan (Del laboratorio de Juan) por su ayuda. Seguimos!

En el avi de Les Contamines con mucha mejor cara y menos nervios que en 2021
    
Entramos en la primera noche y vamos haciendo. Mi tercer reto es subir a La Balme del tirón, el 2021 ya empecé aqui a sufrir crisis de sueño y a quedarme helado, este año voy mucho mejor, he gestionado bien el sueño y la cafeína y soy consciente de que voy mejor. Hasta arriba, ole! Avituallo y sigo, me vengo arriba consciente de que las cosas marchan. A partir de aquí para mí lo más duro de esta prueba. La subida a la Croix du Bonhomme donde encontramos algo de nieve y barro y sobre todo la subida al Col de la Seigne. Se ven frontales por delante subiendo hasta la mismísima Luna y detrás "el rosario de la Aurora". En este tramo se forma un "treno" que no te permite adelantar pero tampoco aflojar el ritmo porque entorpecerías, quizá aqui me pasé un poco pero bueno... Un par de imprevistos me hacen perder un cuarto de hora cada uno. Se me cae la cánula de uno de los bidones y me veo obligado a tener que buscarlo, a gachas, de noche, y entre rocas, sino no lo encuentro no podría volver a usar este bidón, problema. Un rato más tarde, una vez encontrado y al ir a ponerme la chaqueta y protegerme del frio de la noche se me rompe la cremallera (tenía que elegir este momento) y me pego un buen rato en la noche intentado repararla. Continuar "a pecho descubierto" no es opción.

No puedo, ni debo dejar pasar por alto, la visita de Álvaro Robledano a mi paso por el Lac Combal, un avituallamiento bastante completo en mitad de la noche. Muchas gracias Álvaro, eres un tío TOP!

Saliendo del avi. Allí estaba Álvaro.              Alejándome rumbo a Italia.

Pasado el collado de las pirámides calcáreas nos metemos ya en Italia, vamos bien. En 2021 aquí hacía mucho más frío, no obstante de calor poco, bajamos a La Balme donde tras avituallar salgo aún de noche pero recibiendo ya las primeras luces del nuevo día. Esto me indica que vamos mejor que la última vez. Por delante la Arete du Mont-Favre, una nueva subida que a muchos pilla por sorpresa, subo bien y bajo regular, muy en mi estilo. Aquí me junto con un japonés, que todo hay que decirlo, se para a recoger todos y cada uno de los desperdicios que otros "guarros" han tirado, y no son pocos (tampoco muchos). Se me olvidó coger su dorsal para pedirle a la organización que le dieran algun premio. Olé por esa cultura nipona.

Focus

Llegamos a Courmayeur, Italia, muy prontito, bastante más prontito que en 2021, buena señal. Cuando ya te crees que entras al polideportivo, coge tu bolsa, date la vuelta al ruedo y ya por fin, entras al matadero. Lo llamo matadero porque es el punto de la carrera donde más gente se retira, un lugar confortable con un bus que te lleva de vuelta a Chamonix en un momento. Este año no podrás conmigo, me encuentro bastante bien asi que a "restaurarse" y para adelante. 

Mientras charlo con Roke Rubio, que me lo he encontrado allí, llega mi amigo Koldo, decido esperarle y salir en compañía, así lo hacemos de buen talante y todo cuesta arriba rumbo al refugio Bertone. Por el camino alcanzamos a una crack del ultra-trail, a Lurdes Palao, con la que compartimos buenos metros y conversaciones. Una vez arriba "la travesía soñada", el sendero de los senderos, el que transcurre entre los refugios Bertone y Bonatti. Disfruto mucho, no hay grandes vistas del gigante blanco por las nubes pero me las imagino, no es la primera vez que paso por allí. Al final se me hace un poco largo, pensaba que estaban más cerca. De ahi bajada "cómoda" hasta Arnuva.

Recorriendo la senda de las sendas.

Ahora que hablo de bajada.... ¿Por qué el UTMB,  o casi cualquier carrera, destaca su distancia, 180 kms, y sus metros de desnivel positivos, 10.000, pero no dice nada de los negativos? Lo que te mata del UTMB son las bajadas, eternas, largas, duras. Preferiría hacer 20.000 positivos.

Pequeña subida al Bonatti, un poco imprevista.




















De Arnuva se sale hacia otro de los míticos "cocos" de la prueba, el Col Ferret, que da acceso a Suiza y donde Jim Wamsley se había retirado alguna vez, lo afronté con respeto pero me fui viniendo arriba, de hecho se me hizo cómodo y liviano, bajando ya en terreno suizo, camino a La Fouly, debí pagar aquel esfuerzo y ya empecé a penar. Bajada laaaaarga muy corredora y empezaba ya a costarme hacerlo, cawen...

Subiendo a Ferret, buen ritmo, muy Pirineo Style.

La cabeza empieza a jugármela a ratillos y ya no estoy comiendo ni bebiendo adecuadamente, sin darte cuenta te metes en un bucle de estos y mal tema. No obstante vamos haciendo camino y sumando más kilómetros, el próximo reto es llegar a Champex-Le Lac a donde se llega atravesando poblados de ensueño donde los suizos maridan la tradición con el lujo absoluto. Rollito rural-chic, me hacía suizo ahora mismo.
Allí en Champex me espera mi familia, pierdo tiempo bajando pero subiendo voy muy bien. Llego a Champex, que lleva rato, allí me esperan, me cuidan y empiezo a estar tocado, pero para nada hundido, este es otro punto clave y lo tenía claro, ya estoy a las puertas de "los tres Mortirolos", las tres ultimas subidas del UTMB, pero que subidas!! A por ellas!!

Famoso "paseo" junto al lago de Champex, comienza la 2ª noche. Abrigo.


Empieza la segunda noche. El primer Mortirolo, la Bovine, es un terreno de mierd*, una trocha llena de rocas y troncos cruzados. No es muy duro pero sí muy incómodo, se avanza lento. Superado, bajamos y llegamos a la famosa Iglesia rosa de Trient, buen ambiente, mucha música española, de la mala, me río con ellos al decirles que debo ser el único que entiende la letra y me invitan a juntarme, a que se la cante y traduzca, huyo como puedo, aquí hago el KOM. 

En Trient, Suiza, unos "cachondos".

Tras la subida infecta de Bovine me temo lo peor pero esta subida, a Calogne, es mucho más llevadera, hacemos "treno" y para arriba. En la bajada hay un avituallamiento, una corraliza donde me entran arcadas de estas de inanición, llevo las paredes del estómago pegadas, vacío total. Me siento, me tomo dos buenos caldos y entre esto y las arcadas, me relajo y vengo arriba, continuamos.

Ya en Vallorcine, cuesta llegar a la base de vida, muchos metros de asfalto por el pueblo/ciudad donde va palmando la batería del frontal. Hace ya bastante frío y vamos muy sensibles. Aunque vamos ya tocados Vallorcine es casi sinónimo de meta, aunque sea arrastras llegaremos, olemos la meta

Me restauro de nuevo porque hay que asegurar el tiro, nada debe fallar, ya no vamos a por tiempo sino a por la meta. 

Se sale muy en el llano, ya no tengo la cabeza en hacer tiempo así que ando, rápido pero ando. El tramo lo han modificado, no sabemos a que nos enfrentamos, y menos mal. El camino viene a subir al mismo sitio, a la Flegére, pero con una subida y sobre todo una bajada en medio, de lo más pestosas de todo el recorrido. Una bajada repleta de raíces, de noche (amaneciendo) y ya cansados. No fuimos de morros al suelo de milagro, espero que este tramo no sea definitivo y se vuelva al recorrido original.


Ultima subida, hacia la Flégère, nuevo amanecer.

Aquí vamos en grupeta, buena además, como siempre hago el pardillo, lidero las subidas, pongo ritmo y todo el mundo a rueda, luego para abajo... me pasan por encima, jajajaja, "porca miseria"!!! 

Desayuno con vistas en La Flégère donde me relajo, me quedo solo y poco a poco me tiro hacia la meta. Por alguna circunstancia casi no puedo correr y me pasan no menos de 50 corredores, la mitad de ellos asiáticos, que pasada. 

Por fin toco asfalto, puente elevado sobre la carretera nacional y ya nos metemos junto al río camino a a la gloria. La gente nos anima, es genial llegar de día, nada que ver con hacerlo de noche. Mucho ambiente, por fin veo a mis chicas, Martina se coge a mi mano y nos vamos para meta, momentazo, dos curvas más y encaramos la línea de meta, tengo más sueño que hambre, más ganas de descalzarme que de levantar los brazos. Debería ser un momento alegre, una liberación pero se me escapan lágrimas, en parte de rabia, por haber tenido que sufrirlo tanto. No haber podido correr en la bajada y defender un buen puñado de decenas de posiciones me ha frustrado, maldito inconformismo.


Pisando la alfombra azul, mirada al cielo y con la mano y compañía de la familia, what else?


La meta, 10 años ha costado.

Por fin tengo mi chaleco, la foto buena para otro día, te despachan rápido. Me tiro al suelo y tapo los ojos, somos como los vampiros a los que les ha pillado el sol. 


El Photocall con el chaleco, imprescindible.

Que momentazo, roto por varios sitios, fisiológicamente desordenado, herido, curado, somnoliento pero vivo y en la meta. Podría haber salido mejor, tambien peor, ahi está el 2021 en el recuerdo. Pero al final ha salido, hemos debutado en la distancia y nos hemos demostrado a nosotros mismos, que se puede. 


Algunos os preguntaréis si volvería. Rotundamente SI, si pudiera lo haría este mismo 2024, pero habrá que esperar como mínimo a 2025.

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Click en foto para ver actividad en STRAVA












Cuidado con lo que sueñas, podría hacerse realidad.




Hasta la próxima, que la habrá!









6 comentarios:

DIARIO DE UN CORREDOR.... dijo...

Gran crónica Borja, como me alegré de saber que llegabais tú y Koldo.

Enhorabuena por el largo camino y por conseguir cruzar la meta.

Eres un crack :-)

Jerónimo

cansamontañas dijo...

Inconformista, soñador y poeta. Tres defectos o tres virtudes, según cómo lo mires. En este caso son las virtudes de un campeón. Enhorabuena por lograr tus sueños. Nos vemos en las montañas!!!!

Anónimo dijo...

Maravilloso amigo nuestro. Otro sueño cumplido y que nunca falten.. Enhorabuena Titán!!!

bOrJa VaLdÉs dijo...

Jerooo, justo ahora acabo de ver los comentarios, jajaja, ya ves! Gracias amigo!

bOrJa VaLdÉs dijo...

Que gustico da leer comentarios y no dichosos 'likes'. Somos de la escuela de leer y de escribir!

bOrJa VaLdÉs dijo...

Gracias, seas quien seas, jajaja!